Cuando se habla de conciliación trabajo-familia, generalmente se asocia a la participación equilibrada de hombres y mujeres en áreas como trabajo, familia y vida personal. Desde el punto de vista organizacional, las políticas deben enfocarse en la corresponsabilidad y calidad de vida.

El gran desafío es poder concretarlo, ya que culturalmente nos encontramos en un machismo arraigado y profundo, que llega a niveles inconscientes de hombres y mujeres, que obstaculizan las medidas tomadas por algunas empresas en nuestro país. Hace un tiempo atrás pude observar como desde el área de RRHH de una importante empresa, transmitían con mucho orgullo el logro de haber aumentado los días de postnatal paternal que la ley estipula «El padre que está con contrato vigente de trabajo -sin importar su antigüedad en el trabajo ni su estado civil-, tiene derecho a un permiso pagado de 5 días posteriores al nacimiento de su hijo/a, el que puede utilizar en forma continuada desde el momento del parto, o distribuirlos durante el primer mes desde la fecha del nacimiento» aumentándolo a 10 días. Sin embargo, una jefatura lo encontró innecesario argumentando lo complejo para la producción de que se ausentara un colaborador, señalando que es a la madre quien requiere un lactante, no al padre. Esto nos trae una serie de interrogantes, sobre la forma de concebir familia que tienen algunas generaciones, y como con orgullo muchos jóvenes, están dispuestos a compartir el postnatal con sus parejas. Dejando de manifiesto, la necesidad de educar, informar y sensibilizar a toda la organización sobre el impacto positivo de un colaborador satisfecho con su rol en la crianza, al momento de implementar los beneficios.

Anna Traverso – Directora Ejecutiva – Humanna Consultores